ASEAF trabaja para que en Cataluña se dé prioridad de adopción a los padres de acogida

La Comisión de Infancia del Parlament de Catalunya celebró el pasado 27 de mayo la segunda sesión de comparecencias de expertos para la posible modificación del artículo 147 de la Ley de Derechos y Oportunidades en la Infancia y la Adolescencia, orientada a preservar los vínculos afectivos de los menores en acogimiento familiar.

Las dos sesiones han contado con la participación de representantes de los colegios profesionales de Psicología, Pedagogía, Educación Social y Trabajo Social, así como de expertos en teoría del apego, asociaciones especializadas en adversidad temprana y familias acogedoras con experiencia directa en el sistema de protección.

Las comparecencias han puesto de manifiesto un amplio consenso de fondo entre profesionales, académicos y familias afectadas sobre diversos aspectos centrales, aunque con algunos matices introducidos sobre el redactado inicial de la propuesta,

Un amplio consenso sobre la necesidad de preservar los vínculos

La gran mayoría de los comparecientes coincidieron en afirmar que:

  • la continuidad de los vínculos afectivos es esencial para el desarrollo emocional y neurobiológico de los menores,
  • los cambios reiterados de familia pueden generar nuevas experiencias traumáticas y procesos de revictimización,
  • las largas duraciones reales de los acogimientos de urgencia entran en contradicción con su carácter teóricamente temporal,
  • y cualquier decisión debe basarse siempre en una valoración técnica individualizada y en el interés superior del menor.

Desde el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya se remarcó que el vínculo es una necesidad biológica básica para el desarrollo saludable del menor y que las rupturas reiteradas reabren heridas traumáticas previas.

El Colegio de Pedagogía advirtió que la inestabilidad afectiva y los cambios reiterados de familia impactan directamente en los procesos de aprendizaje, dificultando la regulación emocional, la concentración y el desarrollo educativo de los menores.

Desde el Col·legi d’Educadores i Educadors Socials se denunció la “transitoriedad permanente” que sufren muchos menores tutelados y se defendió el reconocimiento jurídico de los vínculos construidos.

El Colegio de Trabajo Social recordó que la evidencia científica muestra que un segundo cambio de familia puede llegar a ser más perjudicial para el menor que la separación inicial, ya que implica también una ruptura de sus vínculos sociales y educativos.

La aportación de la teoría del apego y de la evidencia científica

La Dra. Marta Sadurní, profesora de Psicología Evolutiva y directora del Laboratorio del Vínculo Afectivo de la Universitat de Girona, aportó una explicación detallada sobre el impacto de las separaciones en los primeros años de vida.

Recordó que a partir de los seis meses de edad el bebé ya discrimina claramente la figura de apego y experimenta ansiedad ante la separación. Señaló que durante los primeros años de vida el vínculo con la figura cuidadora constituye el marco de un proceso de co-regulación neurobiológica esencial para el desarrollo psico-emocional.

También alertó sobre la interpretación errónea, bastante extendida entre profesionales, de considerar que un menor que juega y acepta rápidamente a nuevos cuidadores está adaptándose bien, cuando en ocasiones lo que realmente expresa es una desconexión emocional defensiva con elevados costes psicológicos a corto y largo plazo.

Finalmente, se refirió a publicaciones recientes de expertos en neurobiología que consideran la separación temprana de los cuidadores como u intenso factor de estrés para el cerebro en desarrollo.

La experiencia de la adversidad temprana

Desde la asociación PETALES, especializada en el acompañamiento a familias adoptivas y acogedoras afectadas por adversidad temprana, se defendió la propuesta desde la experiencia de las familias y desde la evidencia científica sobre trauma infantil.

Su representante, Maria Mercè Costa, alertó sobre el impacto físico, psicológico y neurobiológico de las experiencias adversas tempranas y defendió la necesidad de incorporar una mirada sensible al trauma en las políticas públicas de protección.

Según PETALES, el vínculo seguro y estable con los cuidadores constituye a menudo la principal herramienta reparadora para estos menores y, por tanto, proteger al menor implica también proteger sus vínculos reparadores.

Los principales matices sobre la redacción inicial

A pesar del amplio consenso de fondo, diversos comparecientes propusieron introducir algunos matices en el redactado inicial de la proposición de ley.

Entre las principales cuestiones planteadas destacan:

  • evitar cualquier automatismo en el paso del acogimiento a la adopción,
  • limitar la previsión especialmente a los acogimientos de urgencia que se han prolongado excesivamente,
  • reforzar el papel de la valoración técnica individualizada,
  • revisar el concepto de “ofrecimiento” a la familia acogedora, y garantizar que las familias no se sientan presionadas a adoptar cuando ese no era su proyecto inicial.

También se insistió en la necesidad de reforzar los apoyos, el acompañamiento y los recursos destinados a las familias acogedoras.

En este sentido, Lluís Vallés, familia acogedora con experiencia en procesos legislativos, recordó que el Código Civil de Cataluña ya prevé jurídicamente el paso del acogimiento simple (temporal) a la adopción a propuesta de los equipos técnicos y defendió que cualquier prioridad de la familia acogedora debe ser determinada por los profesionales responsables de la valoración.

Las asociaciones incorporan los matices planteados

Las asociaciones de familias de acogida (agrupadas en ASEAF) y adoptivas (CORA) explicaron en la primera sesión de comparecencia que muchos de estos matices ya habían sido trasladados previamente por profesionales vinculados al sistema de protección y que se ha trabajado conjuntamente con el equipo jurídico de ASEAF una propuesta alternativa de redacción que incorpora buena parte de las observaciones formuladas.

La propuesta de enmienda refuerza:

  • la necesidad de una valoración técnica individualizada,
  • la inexistencia de automatismos,
  • la centralidad del interés superior del menor,
  • la protección de los vínculos afectivos,
  • y la necesidad de que sea la propia familia acogedora quien manifieste formalmente su voluntad de ser valorada como posible familia adoptiva.

Este último aspecto pretende garantizar que ninguna familia acogedora pueda sentirse comprometida, presionada o emocionalmente condicionada a adoptar cuando ese no era su proyecto inicial de acogimiento.

Las asociaciones de familias valoran positivamente que las comparecencias hayan evidenciado un amplio acuerdo transversal entre práctica profesional, academia y experiencia de las familias sobre la necesidad de situar la continuidad relacional y la estabilidad emocional de los niños, niñas y adolescentes en el centro del sistema de protección.